BITACORA 12
Como es lo
usual, comenzamos la clase el lunes a las 7 de la mañana. Ya estoy notando la
cuarentena más pesada de lo que era, creí iba a ser mejor despertar en casa y
tener mis clases cómodamente aquí, pero la realidad de las cosas me muestra lo
contrario. Amanecí con más sueño de lo normal y con más pereza. Por qué tengo
que levantarme de mi cama, cómodo, para ir a una clase donde estaré sentado en
frente de una pantalla durante dos horas.
El caso, la clase empezó
con el profesor llamando a lista uno por uno, preguntándonos cómo nos fue, cómo
hemos estado durante esta semana y nos volvió a recalcar su inconformidad con
las clases virtuales. Esta clase es una de mis favoritas, por no decir que es
la única favorita, porque las temáticas que trabajamos durante el semestre me
interesan tanto que me inspira a investigar y estudiar más. Será una de las
pocas clases, y profesores, que recordaré con mucho agrado por todo lo que aprendí
de ellos.
Esta semana
hablamos de un tema muy interesante: Las mentiras. me parece
fascinante todo este tema de cómo identificar cuando alguien miente y todos los
secretos que se esconden detrás de esto; como nuestro lenguaje corporal
es muy distinto cuando mentimos en tanto para hombres como para mujer. Las mujeres
si sabía que tenían una habilidad para lograr disimular más las mentiras que
los hombres, nosotros nos delatamos con facilidad. Después de esta clase, me di
cuenta de que muchos de mis amigos del colegio mentían a la hora de contarnos
sus notas finales, era evidente, ahora, su compostura, su hablar, todo era
señal de una mentira.
Me sorprende
que digamos más mentiras, pero es evidente, buscamos siempre complacer a las
personas o que nuestra imagen como hombre sea la mejor y si esto lo podemos
lograr mintiendo pues me parece bastante obvio que consigamos mentir más
durante nuestra vida que las mujeres. Eso sí, el profesor afirmó que nuestras
mentiras como hombres eran leves o muy pequeñas, algo que resalto que la mujer
no logra tener. Si la mujer miente, es una mentira más elaborada, preparada, y,
por consiguiente, más grave. Mi padre está
en una época en la que su conocimiento es muy grande, se dio cuenta de los placeres
de la vida que obtiene al adquirir conocimiento. Esto lo llevó a leer grandes pensadores
de la historia y, de este modo, lograr desarrollar su propio pensamiento o teoría.
Él la llama la teoría del 4x2 y explica, brevemente, que absolutamente todo, si
está bien estructurado o hemos llegado a la síntesis del conocimiento perfecto,
lo podremos definir binario o cuaternario. Es por esto por lo que me sorprendió
ver en clase los 4 aspectos que nos ayudarán a analizar mejor si una persona
está mintiendo:
-
Lenguaje corporal.
-
Lenguaje verbal.
-
Reacciones fisiológicas
-
Rasgos faciales.
Es por eso por
lo que le creo a mi padre en esto, para que el investigador hubiera logrado de desarrollar
toda una tesis de aspectos que nos ayudan a analizar si una persona esta
mintiendo en tan solo 4 claves. Me parece realmente increíble que haya personas
que dediquen de su vida profesional a analizar qué elementos del lenguaje
corporal de una persona denotan que está mintiendo. Y creo que esto es algo que
todos también hemos puesto en práctica alguna vez en nuestras vidas. Tal
vez no por beneficio propio, ni para aprender a mentir mejor, sino para
adquirir esa habilidad de poder evitar problemas sabiendo esos rasgos que nos
indican una mentira.
Quiero resaltar
el video How to sport a liar l Pamela Meyer, que el profesor nos envió para que
pudiéramos nutrir nuestras bitácoras. Los
datos entregados por la doctora Pamela son impresionantes. Podemos llegarle a
mentir hasta tres veces a un extraño en los primeros 10 minutos de haber
establecido la conversación. No quiero quedarme con esto y em gustaría llegar a
pensar cuál es la naturaleza verdadera de nuestras intenciones al decir alguna
verdad o mentira. Cómo podría saber a futuro si la persona junto a mí ya sea
amigo, pareja u otro, este siendo honesta conmigo en los aspectos importantes.
Eso si, como decía
el video, tomos somos mentirosos. Y no dudo de esto, no dudo que no existe un
ser humano que no mienta, que no sienta placer al hacerlo y pueda llegar a ser
un experto haciéndolo. Sin embargo, nuestras mentiras pueden llegar a ser
establecidas y controladas por ayuda de nuestra educación, es saber que podemos
mentir, pero no hacerlo. Es una decisión muy difícil, quién quiere sacrificar
una amistad, un matrimonio, un futuro empleo diciendo la absoluta verdad. Recuerdo
mucho a un profesor que nos explico que la verdad absoluta de un hecho grande
es casi imposible de relatar. Nuestros métodos
de contar las historias están manipulados por nuestra percepción y por nuestro
pensar. Si sacamos, o manipulamos un hecho de la historia, la verdad no es
pura, se pierde.
Es un trabajo
muy duro y para alguien como yo, que soy cristiano, creo mucho en Dios, las
mentiras son algo muy serio. Pero estos estudios me ponen a pensar si existe
una jerarquía de las mentiras y cómo estas se clasifican. Sigo diciendo que las
mentiras y el lenguaje corporal están ligados y que, a lo mejor, podamos identificar
estas mentiras de alguna manera y así poder evitarlas. Claro está que cada
persona es diferente y cada una de esas cosas nos pueden conducir a distintas
verdades.
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